Lo primero que quiero decir es que, paradójicamente, estos siguen siendo unos buenísimos tiempos para el periodismo. Y en ese sentido creo que el premiado es un afortunado porque, seguramente, este premio nos dice que es posible un periodismo comprometido, un periodismo como el que hacía David Gistau. Y seguramente este periodismo es más necesario que nunca.